El que siembra cosecha

Imagen finca beverly

Trabajar la tierra, tomar el esfuerzo de cada día y permitirse convertirlo en oportunidades. Eso hacen las mujeres que trabajan en la Finca Beverly en el cantón de Upala. La finca corresponde a un terreno en zona rural dedicado a la producción agrícola, cedida a CENDEROS que es una organización social sin fines de lucro que trabaja por el protagonismo y empoderamiento de la población migrante nicaragüense y de frontera.

 Además del trabajo, Finca Beverly ha sido un medio de relacionarse, compartir, dejar el estrés de lado y aprender cosas nuevas. Estas valientes madres, en su mayoría  sobrevivientes de situaciones de violencia, luchan por sacar adelante a sus familias a través del proyecto que las ha convocado desde las comunidades de San José, Delicias y Yolillal.

 “Una cosa que se ha desarrollado en este trabajo es el aprender de lo que no sabíamos.”

Cuando llegaron  a ver el terreno, la finca estaba perdida y abandonada. Son ellas las que la han trabajado proyectando grandes ideas ya que su sueño es hacer de este lugar un centro turístico donde puedan ofrecer hospedaje, alimentación desde los productos que cultivan y ofrecer servicios de panadería y alimentación.

Quienes trabajan en la finca Beverly rescatan el valor de trabajar con productos orgánicos para lo cual se capacitaron en permacultura que es un sistema que busca crear asentamientos humanos con capacidad de producir productos orgánicos para satisfacer sus necesidades básicas sin contaminar el ambiente, es decir, sostenibles a largo plazo.

Gloria, de la comunidad de Canalete, nos cuenta que llegó a Cenderos por información sobre sus  documentos y solicitando apoyo con una situación de violencia familiar. Fue entonces cuando le dijeron de Finca Beverly.

“Desde ese día he tenido un cambio en mi vida. Pasando esa situación al llegar aquí fue como una terapia. Yo venía a trabajar y decía: ¡Ay Dios mío! Siento que se me quita todo el estrés. Para mí ha sido algo muy bonito, uno supera muchas cosas, he tenido un avance en mi persona al conocer muchos casos de las compañeras que han pasado por situaciones similares y me han dado ánimo.”

Por su parte Grettel, vecina de Upala centro,  llegó por la Casa de Derechos y para ella lo más importante de este proceso ha sido tener un espacio para liberar su mente. Resalta la fe en que este proyecto será un éxito y se van a concretar los objetivos planteados.

Yo creo que esto fue apenas para nosotras las mujeres que pasamos muchas cosas y que necesitamos a veces el apoyo de la compañera”

A ellas se suma la experiencia de Ana López que a pesar de trabajar de forma independiente, se vio atraída por la dinámica de trabajo que le facilitaba ocuparse de sus cosas al mismo tiempo que emprendía el proyecto junto a sus compañeras.

“Es una opción de tener esa comprensión, de estar en esa comunicación. Tenemos responsabilidades de por medio y en este momento lo que menos sobra es el dinero, siempre el dinero falta y hay que buscar cómo salir adelante uno con sus propias responsabilidades (…) Estamos invirtiendo: el que siembra cosecha.”

La propiedad en la que trabajan estas mujeres pertenecía a una norteamericana, casada con un costarricense y víctima de violencia doméstica. Al fallecer, dejó la propiedad en herencia a una persona en Upala que la cede a Cenderos y se diseñó un pequeño proyecto para renovarla. Han trabajado de la mano con la Red de Jóvenes de Upala quienes ponen el trabajo en la finca a disposición de este grupo y reciben la alimentación y alojamiento de los días de labores en el lugar. Fue empezar de cero, trabajar la tierra, acondicionar el lugar.

Los miembros de esta iniciativa son mujeres que se han capacitado dentro del proyecto ICMD, mujeres a las que se les ha brindado atención y beneficiarias de la Casa de Derechos. La ganancia en conocimiento, ser productoras y mejorar su calidad de vida son rescatables en todo el proceso desde su primer atención hasta el involucramiento en Finca Beverly. Ahora se enfocan en construir un proyecto cada vez más innovador y hacer vínculos estrechos con el turismo rural.

“Desde Migración y Desarrollo se vio que no era solo lo que tenía que ver con atención terapéutica sino dar herramientas para ir dando el paso. La mayoría son sobrevivientes de violencia (…) se dio la posibilidad.”

El proyecto Iniciativa Conjunta sobre Migración y Desarrollo ejecutado en el Cantón de Upala por la Fundación Cenderos, la Municipalidad de Upala y el apoyo técnico de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) busca mejorar la calidad de vida de los y las habitantes del cordón transfronterizo entre Costa Rica y Nicaragua. Por ello algunas de sus acciones están orientadas a la capacitación de actores locales para lograr el empoderamiento económico de las mujeres migrantes y afectadas por la migración. Así, se han realizado procesos de identificación, asesoría y capacitación en gestión de proyectos de mujeres emprendedoras con la finalidad de generar condiciones propicias para dicho empoderamiento.


País: Costa Rica
Proyecto: “Fortalecimiento de las capacidades de los actores sociales clave del cantón Upala, para la articulación de acciones orientadas al desarrollo humano sostenible con enfoque de derechos humanos, género y perspectiva transfronteriza”
Socio Ejecutor: Fundación Centro de Derechos Sociales del Migrante (Cenderos)
Nombres de otros asociados al proyecto: Municipalidad de Upala
Objetivo General: Contribuir con el mejoramiento de la calidad de vida de las poblaciones que habitan el cordón fronterizo de Upala, en particular trabajadores/as transfronterizos/as, personas jóvenes y mujeres, a través del fortalecimiento de las capacidades de los actores sociales clave del cantón, para la articulación de acciones orientadas al desarrollo humano sostenible con enfoque de derechos humanos, género y perspectiva transfronteriza.